Uruguay – Nuevas descubiertas

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Alberto Héber Usher

(1918-1981), político uruguayo, afiliado del Partido Nacional. Desde el 1962, pasa a integrar el Consejo Nacional de Gobierno del Uruguay (órgano ejecutivo colegiado que cumplía función de jefe de estado del país). Durante los años 1966-1967 fue presidente del Uruguay, ocupando la silla de presidente del Consejo de Gobierno.

El servicio de inteligencia checoslovaco de la StB intentaba “trabajar” a este político, e incluso pensó en adquirirlo como colaborador secreto. El acceso a este político para la StB fue asegurado por el agente “Rios”, que conocía Heber desde el año 1956 en el parlamento. Los planes fracasaron porque Heber, según lo registrado en el informe de la StB de Montevideo, cambió su orientación política hacia un pro americanismo decidido. Su conducta inclusive resultó en amenaza de ruptura en las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. Tras el año de 1967 perdió su posición política en el gobierno, lo que llevó al servicio secreto checoslovaco a perder el interés por él. 


Alfredo Melhem

 

Enviado para:

Jefe del Directorio I, camarada coronel Josef Houska,

Ultra Secreto

Traducido del ruso:

Nuestro servicio ha estado “trabajando” el ciudadano del Uruguay Alfredo Melhem, nacido en 1922, profesión: médico – terapeuta, colaborador del diario “MAJNANA” [probable error de traducción para Mañana*], secretario de la Asociación de los Periodistas Progresistas del Uruguay.

Con base en informaciones obtenidas, MELHEM, a pedido de uno de los funcionarios de la embajada checoslovaca en Montevideo, está elaborando una lista con representantes de la prensa uruguaya con apuntes acerca de sus convicciones políticas.

Solicitamos la entrega de la información si la mencionada persona está siendo “trabajada” por ustedes y si poseen conocimiento acerca de ella.

19 de febrero, traducido por Dibelková

Una información muy interesante. A fines de febrero de 1966, el jefe del Directorio I del Ministerio del Interior de la República Socialista de Checoslovaquia, o sea, del servicio de inteligencia en el exterior, coronel Josef Houska, recibe una pregunta de la KGB, sobre si los compañeros checoslovacos no estarían “trabajando” a un Alfredo Melhem, nacido en el año 1922. Para la KGB, era cuestión de que los checoslovacos no se interpusieran en su camino en cuanto al tema relacionado con este caso, porque ya estaba “trabajando” a esta persona. El día 14 de marzo de aquel mismo año, luego de la central averiguar informaciones acerca de su rezidentura en Montevideo, pudo responder seguramente a Moscú que el servicio de inteligencia checoslovaco no estaba “trabajando” a este líder de la asociación de periodistas progresistas uruguayos; con quien, es cierto, un determinado diplomático de la embajada checoslovaca tuvo contacto, pero era tan solo una cuestión legal, que no tuvo nada que ver con espionaje. ¿Hubieron reclutado los soviéticos a este periodista y médico? No sabemos pues, no hay información sobre este asunto en la carpeta de Praga. Lo único seguro es que a la KGB le interesó esta persona.

Con todo, es necesario saber que en la carpeta de objeto conducida por el servicio de inteligencia de la StB llamada Periodistas Uruguayos, la información descripta anteriormente no es la única en donde aparece el nombre de Alfredo Melhem. La siguiente proviene de enero de 1968 y fue nombrada como: “Nota sobre contacto de la rezidentura”, y se refiere precisamente al doctor Alfredo Melhem, de ascendencia libanesa, nacido en Brasil (San Pablo), ciudadano uruguayo. El colaborador ideológico “Omar” (Carpeta con no de registro 42877. Por el momento no conocemos a su verdadera identidad; solo sabemos que era ciudadano checoslovaco, y que posiblemente desempeñaba funciones en la embajada en Montevideo) lo conoció y derivó este contacto al oficial permanente del servicio de inteligencia que operaba en la rezidentura, camarada Jezerský (este es un alias; estuvo en Uruguay entre los años 1967 y 1970). Este, a su vez, informó la central en Praga sobre el contacto que lo evaluó como “interesante”, y estableciendo que el relacionamiento con esta persona siguiera adelante. Ni una palabra sobre los soviéticos. De este modo, Jezerský continuó encontrándose con Menhem obteniendo de él informaciones útiles, y por las cuales lo premiaba con cigarrillos americanos. Aquí vale observar que; si bien la StB, al colaborar en América Latina con personas de orientación antiestadounidense, en contextos donde era necesario gratificar los informantes o colaboradores, siempre lo hacía a través de la moneda universal en aquellos tiempos: cigarrillos americanos. Y lo hacía porque los cigarrillos made in USA eran sencillamente de mejor calidad en comparación a los checoslovacos, soviéticos y hasta mismo a los locales uruguayos. La postura ideológica, tanto de los oficiales del servicio de inteligencia como a de sus colaboradores en sectores de la población local, finalizaba allí en el momento del placer al fumar. Posiblemente la única excepción era para los habanos, pero son producto específico.

Pero, volviendo a Melhem – el procedimiento patrón fue adoptado y él fue verificado a través de otro agente de alias “Rarach”. El médico y periodista Melhem fue verificado con resultado positivo – no se trataba de persona plantada. Jezerský, entonces, en los encuentros que se sucedieron, premiaba financieramente al nuevo informante… y tenía motivos para premiarlo, pues, Melhem ahora no solo brindaba información oral, sino también informes por escrito. Sin embargo, y así como el oficial registró en uno de sus informes, todavía no se trataba de “colaboración en el sentido de servicios de inteligencia”; por el momento significaba fortalecimiento de relación mutua entre ellos.

En julio de 1968 al nuevo figurante le tocó el alias “Segal” y fue elaborada una propuesta para que el miesmo fuera “trabajado” por la rezidentura en Montevideo. Además, en esta propuesta quedó registrado que “Segal” deseaba colaborar no solo por motivos ideológicos sino también financieros.

Durante cuatro encuentros con el oficial del servicio de inteligencia, en junio y julio, “Segal” cobró dos veces por la información brindada la suma de 5000 pesos uruguayos (lo que en la época correspondían alrededor de 40 dólares americanos).

En 4.10.1968, la central finalmente percibe que dos años antes el servicio de inteligencia soviético, la KGB, se interesó por el periodista. La rezidentura fue prontamente informada e luego ordenado por la central que, para la aclaración de esa cuestión con “Segal”, fuera mantenido solamente un contacto legal y sin el uso de acciones de inteligencia. La central igualmente envió correspondencia a Moscú preguntando si Melhem continuaba siendo objeto de interese de la KGB.

En noviembre llega a Praga la respuesta de la KGB, y según lo anotado en la documentación checa: “Segal es un caso relacionado con la red de sus agentes, con el cual no mantuvieran contacto por un tempo”… Por ese motivo, la central ordenó a Jezerský para que no siguiera “trabajando” el figurante. No obstante, antes de recibir esta ordenanza, el oficial da inteligencia logró pagarle a “Segal” la suma de 10.000 en moneda nacional (40 USD) y regalarle dos botellas de whisky en Navidad por el traspaso de información. Es lógico que el oficial no pudiera interrumpir súbitamente el contacto, y para no producir sospechas, lo hizo de forma gradual entrevistándose con “Segal” algunas veces más.

En la carpeta no hay informaciones posteriores acerca de este periodista ye médico que atendía, entre otros, casos de sífilis.

¿Cuáles serían las conclusiones? Es factible suponer (es tan solo una hipótesis) que “Segal” pudo haber sido un colaborador de la KGB. No lo sabemos porque sucedió la interrupción en el contacto entre Melhem y su órgano conductor soviético. Quizás el hecho tenga algo que ver con el caso relatado anteriormente acerca del presidente Héber, que cambió drásticamente el curso político al pro americano y, para los soviéticos en esa época, se hizo muy peligrosa la realización de actividades de inteligencia en el Uruguay. La necesidad de tener más cuidado puso haber causado la paralización de las actividades por un tempo. Pudo que “Segal” lo haya sentido esa pausa “en el bolsillo”. Sí la KGB le estuviera pagando y repentinamente esa fuente financiera hubiera secado, ¿sería necesario buscar recursos en otra parte? ¿Buscó dinero extra con los checoslovacos?

En la carpeta de la StB no existe cualquier otra información sobre su colaboración con la KGB, además de la anteriormente mencionada, en donde los rusos reclaman exclusividad en relación a esa persona. Sí no fuera objeto de interés del servicio de inteligencia soviético, probablemente sería reclutado como agente por la StB. Acorde a los informes de la StB, Alfredo Melhem era abierto para colaboración, otorgaba información, y aceptaba regalos y dinero. Entre él y su oficial conductor de la StB había también coincidencia ideológica (“Segal” poseía convicciones izquierdistas y orientación antiestadunidense) – cumplía de este modo con todas las condiciones para convertirse en un agente remunerado. Como ya expuesto en nuestros artículos, lo percibido en dinero representaba un elemento que, en último caso, la StB podría usar para comprometer a alguien y aplicar colaboración secreta a un figurante.

Alfredo Melhelm vivió durante los años 1922-1996.

 

*En el idioma ruso, la pronunciación de la letra j seguida de la m produce sonido parecido al nh en portugués o la ñ en español.

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